Educación para la Paz
“No hay camino que lleve a la paz, la paz misma es el camino” (Gandhi)
El Yoga trabaja sobre la totalidad del ser humano, en su dimensión física, emocional, mental y espiritual, y a su vez promueve un compromiso en las esferas de lo social, siguiendo los principios de no-violencia y veracidad, bases en si misma de lo que Gandhi denominó Satyagraha y que fueron el soporte de toda su actividad política. Como bien expone el Dr. Fernando Barragán, “la construcción de una cultura de paz implica una revisión no androcéntrica de los mitos que justifican la violencia así como de las concepciones o creencias que sobre las mujeres tienen los hombres, analizar los materiales curriculares (lo que incluyen y lo que excluyen), así como el respeto por la diversidad. La cultura de paz requiere la utilización de estrategias no violentas en las relaciones interpersonales y la revisión crítica del concepto de poder y de los valores”.
Planteamos que la educación para la paz no es una opción más sino una necesidad que debe tenerse presente desde la escuela en sus fases más tempranas, pues como bien se ha expresado en ambientes educativos, “los principios para una convivencia pacífica entre pueblos y grupos sociales se han convertido en un imperativo legal. Ahora se trata de conseguir que el derecho formal de la paz se convierta en un derecho real. Educar para la paz es una forma de educar en valores. La educación para la paz lleva implícitos otros valores como: justicia, democracia, solidaridad, tolerancia, convivencia, respeto, cooperación, autonomía, racionalidad, amor a la verdad. La educación en valores es un factor de suma importancia para conseguir la calidad que propone nuestro sistema educativo”.








